Asistencia

El gran aporte de la Iglesia empieza en el cuidado y el acompañamiento de la persona.

Acompañar es reconocer la dignidad y el dolor, y caminar al lado.

Existen distintas formas de acompañar a las personas que tienen problemas con las drogas, a sus familias y a sus comunidades. Entendemos que la Iglesia puede hacerlo y que es coherente con su misión.

En esta sección compartimos experiencias, recursos y propuestas que sostienen el trabajo cotidiano de quienes cuidan, e inspiran a otras comunidades a iniciar o fortalecer su servicio de asistencia.

Acompañamos el padecimiento de nuestros hermanos que sufren el problema de las adicciones, considerándolos sujetos de derechos y procurando la recuperación de su dignidad humana.

Queremos superar el desafío de la soledad de los equipos que acompañan a personas en situación de consumo y promover redes de contención que integren parroquias, centros barriales y organizaciones hermanas.

Cuidar implica escuchar, orientar, derivar responsablemente y sostener procesos. Aquí reunimos materiales que ayudan en ese camino.

Nuestra misión es que nadie atraviese este dolor en soledad. Sigamos construyendo, juntos, comunidades que cuidan.